12.5.08


Contemplar a Dios desde la comunidad
Ficha Nº 03.
Ponente: Hna. Ana de Jesús Ochoa, ocd
¿Qué es la Contemplación?
Contemplar significa mirar con un amor intenso, cordial, cercano, comprometido. Ciertamente, pueden contemplarse las cosas y bellezas de la tierra, lo mismo que las obras que los hombres han creado por el arte o por la ciencia. Aunque puede realizarse en el conocimiento sensitivo (visión), generalmente se reserva al orden espiritual (mente) y en forma estricta y fuerte solo pueden contemplarse verdaderamente las personas. La Contemplación tiene un sentido dialogal: es un cruce de miradas, un encuentro con los ojos que se dicen (se regalan) la vida al encontrarse en gesto de amor y de confianza.  (Continúa donde dice: "Más información"...)


¿Qué es la Contemplación Cristiana?
En el Cristianismo la Contemplación indica en general una forma superior de conocimiento por la Fe, bajo el influjo de la caridad. Es un acto simple en su emisión funcional, pero denso de contenido cuyo cauce y normal expresión es la Oración dirigida a la Persona Divina. El término Contemplación no es frecuente en las Sagradas Escrituras ni tiene el significado que se le ha dado hoy día, gracias a la Teología y a la tradición espiritual; la Contemplación es un elemento esencial para la Iglesia: atención penetrante y constante a la Palabra de Dios y al misterio de su presencia en el sagrario, en el templo, en el seno de la Iglesia o en la interioridad de cada miembro. Por lo tanto la Contemplación es una función constitutiva de la Iglesia, no en su estructura jerárquica y visible, sino en su vida interior.
Contenido Doctrinal Teresiano sobre la Contemplación Cristiana (visión de Dios)
• Base Cristológica: en la oración teresiana se destaca en primer lugar la función imprescindible de Jesucristo como ser humano, su importancia permanente como creatura, un hombre de la tierra, y al mismo tiempo Jesús no solo conduce al Padre, sino que es Dios mismo, el Dios a quien el alma encuentra en su camino de búsqueda interior, y como consecuencia esa búsqueda debe traducirse en el doble mandamiento de Mc 12, 28-34: para amar a Dios del todo hay que amar también al hombre. “De donde pues es verdad en lo que Cristo nos enseñó, y todo lo demás no es nada ni se ha de creer si no conforma con ello..”, Juan de la Cruz, (2S 22,8)
• Encuentro Interhumano: es la apertura hacia los otros. Esta exigencia de amor al prójimo (al hombre) deriva de la misma estructura cristológica de la contemplación cristiana El que ama a Cristo no se encuentra ya con Dios a secas: ama a Dios en la experiencia y en el rostro humano. Sabe contemplar quien sabe amar, viviendo sólo para el desarrollo y el despliegue del amor a Dios en (por medio del) amor a los hermanos. En el sentir teresiano quien diga que ha encontrado a Jesucristo y permanezca contemplando a bobas su figura mientras andan los hombres derrumbados, no ha entendido lo que es Cristo; la oración contemplativa teresiana se encuentra íntimamente ligada al compromiso de la acción abierta hacia los otros. (6 Moradas 7,4)
• Profundización Trinitaria: la Trinidad es un misterio de vida en la que las tres personas “se aman y se conocen”. Dios no es el vacío donde el alma acaba, sino la comunión original de personas. “Oh Dios mío, Trinidad a quien adoro, ayúdame a olvidarme totalmente de mí para establecerme en tí, inmóvil y tranquila…” Sor Isabel de la Trinidad, Elevación a la Santísima Trinidad.
COMUNIDAD: Etimológicamente “comunidad” significa calidad de común, compartido por dos o más. Desde el punto de vista antropológico Comunidad es un grupo social conformado por personas que tienen intereses comunes. Ejemplos de comunidades: comunidades religiosas, comunidades científicas, comunidades artísticas, laborales, etc. En su esencia el hombre es un ser sociable que lo impulsa a la necesidad de vivir y mantener contactos sociales, intercambios con otros, de esta forma crece y se desarrolla su personalidad como ser humano. Dentro de la diversidad de comunidades que puedan existir, específicamente en las de ambiente eclesial o religioso (vida consagrada, laicos, fieles parroquiales), el centro gira en función del acercamiento del hombre a Dios, de su constante búsqueda, de la Comunión con Dios y como consecuencia inmediata, con los hombres.

(VIDA-TESTIMONIO): FRAY LORENZO DE LA RESURRECCIÓN,
Carmelita Descalzo del siglo XVI.
Nicolás Herman (Fray Lorenzo de la Resurrección) nació en 1641 en Hériménil, un pueblito a cuatro kilómetros de Lunéville, en la Lorena, al este de Francia. Sus padres eran gente humilde de buenas costumbres humanas y religiosas, y aunque Nicolás estaba dotado de buena inteligencia, no parece haber tenido ocasión de estudiar.
Poco se sabe de su primera juventud, y según su primer biógrafo con quien mantuvo contacto, José de Beaufort, su vida comenzó a los dieciocho años, cuando ante un árbol reseco que florecía “recibió una elevada visión de la Providencia y del Poder de Dios, que jamás se le borró del alma”, dicho en una conversación retrospectiva que le hizo el propio Nicolás, siendo ya Fray Lorenzo.
En 1632 la Lorena es ocupada por Francia y Nicolás Herman decide unirse a la milicia para el combate. La vida militar es extremadamente dura, y en esta guerra conocida como Guerra de los Treinta Años tristemente célebre por las atrocidades y crueldades inhumanas, donde los soldados no se echaban para atrás, Nicolás lamentará después su pasado guerrero deplorando sus pecados ante Dios, de los cuales no se conoce ninguno. En 1635 una herida de guerra lo sacó del campo de batalla, dejó definitivamente el ejército y regresó a su casa.
Desempeñando varios trabajos, llegó a París donde frecuentaba la iglesia de Notre Dame donde le pedía mucha luz a la divina providencia. El tío Juan, hermano de su madre, es hermano lego de la comunidad de Carmelitas Descalzos en París, se convirtió en su director espiritual. En 1640 Nicolás decide entrar a los Carmelitas Descalzos de la calle Vauginard en París, y dos meses después tomó el hábito y la capa parda de los hermanos legos. Escoge entonces un nuevo nombre: Lorenzo, y no por casualidad, ya que este es el santo patrono de la iglesia de su pueblo.
Lorenzo que habrá de acostumbrarse a su nuevo nombre ha entrado como “hermano lego”, igual que su tío a la comunidad de Carmelitas, y mientras la mayor parte de los frailes en esta casa se consagran a la labor sacerdotal y los jóvenes en etapa de formación se preparan para ello, los hermanos legos toman sobre sí las tareas materiales más pesadas; es nombrado cocinero de la comunidad, servicio que prestará durante 15 años. Lorenzo, según expresión de la madre Teresa de Ávila, buscará a Dios “entre los pucheros”.
Luego de este tiempo el estado de salud del hermano Lorenzo se deterioró por lo cual le fue cambiado su oficio de cocinero a zapatero de la comunidad. Así estará en este oficio y mantendrá la lucidez hasta el último momento de su vida, en la mañana del 12 de febrero de 1691 cuando entregó su alma al Todopoderoso a los 77 años de edad y donde finalmente logró ser plenamente feliz.
¿Tendrá Lorenzo un mensaje hoy para nosotros? “Si se practica la Presencia de Dios como es debido, en poco tiempo se llega a ser espiritual”. Sus escritos y consejos están llenos de sugerencias pedagógicas para vivir la Presencia de Dios:
Comienza sincerándote contigo mismo, QUERER conocer la dicha de la Presencia de Dios y de una vez y para siempre, pues la vida se encargará de ahogar las buenas resoluciones si tú no las vuelves a poner una y otra vez en práctica. Por eso insiste en que nos dejemos de andar cocinando sin Dios nuestros asuntos.
Sigue con el PENSAMIENTO puesto en ÉL, con jaculatorias, oraciones donde lo hagas presente como el Padrenuestro, o tal vez orar junto con María. Dios está en todas las cosas, pero principalmente dentro de ti.
La idea es ir adquiriendo el hábito de vivir conscientemente al sol de la Presencia de Dios y la REPETICION de los actos de su presencia es determinante. Sólo a base de machacar se aprende el oficio .
Los momentos o TIEMPOS FIJOS para orar suelen ser muy difíciles hoy día (excepto para algunos la Eucaristía del domingo). Al prestar mayor atención a Dios en el curso de la jornada dará sus frutos en los tiempos más largos.
Sugerencias de Lorenzo en comunidad:
El prójimo es el portador de Cristo. Es tu hermano o tu hermana, con quien Cristo, por así decirlo se identifica. El cocinero Lorenzo en su servicio a los hermanos, pensaba con frecuencia, como lo atestigua su biógrafo, en las palabras de Jesús: “Cada vez que lo hicieres con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicieres” (Mt 25,40). El veía en el hombre algo más que un ser humano. Lorenzo cocinaba para sus hermanos “como si fueran ángeles”, afirma su biógrafo Beaufort, con una intuición del todo singular sobre el paladar y apetito angélico.
A propósito de su apostolado, entre los pobres, “Se hacía todo en todos para ganarlos a todos para Dios. Enterarse de una necesidad era para él el detonante de una oración, como lo atestiguan todas sus cartas. Durante esas horas se desvivía por los demás, la comunidad de los hermanos venía piadosamente a sentarse a la mesa, y luego vuelta a comenzar. A mediodía, a la noche, durante la semana, el domingo, quince años uno tras otro. “No debemos cansarnos de hacer pequeñas cosas por amor de Dios, que no mira la importancia de la obra, sino el amor”... “Trabajos ordinarios, si, pero hechos por puro amor de Dios”. Y lo que nunca les faltará ni a Dios ni a Lorenzo, será el sentido del humor. Después de cometer una falta le dice al Señor: “Esto es lo mío, lo único que yo sé hacer. A ti te toca no dejarme caer”.
En conclusión, Lorenzo alcanzó su liberación interior gracias a la oración, y supo que la oración no era algo reservado para tal o cual estado de vida, sino que es posible en ese lugar concreto donde nos movemos, en la comunidad a la cual pertenecemos: en tu casa, en la calle, en esa profesión y con esas responsabilidades que son tuyas.
Lorenzo es el hermano de todas las personas normales que viven en comunidad, es el auténtico hermano lego, pero como maestro experimentado nos señaló un camino que conduce a Dios y que de Dios conduce hacia los hombres: el camino de la Presencia de Dios. Decidirse a recorrerlo poco a poco irá creciendo en nosotros la sensación de poseer en nuestro interior un Manantial.
TEXTOS BÍBLICOS: Para contemplar orando: Mt 6,9-18; y amar: 1Jn 4,19 al 5,4; Jn 13,34; Mt 25,40
Bibliografía consultada:
1) “La Práctica de la Presencia de Dios” por ediciones DEDEBEC, edición 1942.
2) “Vida y Pensamientos de Fray Lorenzo de la Resurrección”, por Conrad de Meester, edición 1984.
3) Revista ORAR #177 “La Práctica de la Presencia de Dios”, Editorial Monte Carmelo, edición 2005.
4) "Actitudes Morales Fundamentales" por Dietrich y Alice von Hildebrand, edición 2003.

9 comentarios:

Guillermo Cedeira dijo...

Comentario a la ficha 3ª.-Encuentro Interhumano.- Xreo que es esencial entre otras cosas para poder establecer este " encuentro " el estar abiertos al diálogo
Quienes de verdad quieran abrirse al encuentro Interhumano, deben de haber sido capaces de asumir que solo tienen derecho a hablar, quien ha sabido escuchar
Quien de verdad quiere abrirse al encuentro, tiene que ser capaz de:
a).-Saber descubrir al otro, como persona, con todos sus derechos y deberes, con sus defectos y virtudes
b).-Saber aceptar al otro, tal como es
c).-Saber abrirnos al otro, sin reservas de ninguna clase
d).-Saber ponernos " en su misma onda " o si se quiere, " saber ponernos en sus zapatos " para entender su forma de caminar
Para buscar el corazón del "Encuentro " debemos de saber hundirnos en la oraciòn ya que solo ella, por acercarnos a la perfección de Dios, nos ayuda a acercarnos a la verdad del otro
En mi experiencia, la oración no es otra cosa que la permanente escucha de Dios, para que conviviendo con El, por su gracia, nos permita llegar a convivir en El.- Gracias.-Guillermo

Guillermo Cedeira dijo...

Reflexión a la ficha 3.-Cuando en el grupo de reflexión, nos hemos planteado este tema, alguien preguntó "" y para que sirve esto "· Es curioso que por lo general, cuando nos planteamos algo, siempre aparece esta forma de valorar " y para que sirve ..." porque todo lo que no produzca " un rendimiento " no es digno de ser tenido en cuenta, porque se nos ha educado para responder ante la idea de que " solo valen las cosas que son útiles.- o que producen un rendimiento y ademas inmediato-"
Desde la fe, afirmo que al menos para mi, los valores mas importantes de la vida, no tienen utilidad.........TIENEN SENTIDO
No es posible, desde la fe, continuar valorando solo lo que tiene utilidad..hay que aprender a valorar lo realmente importente, que es lo que tiene sentido
Ante una realidad social que grita que solo es interesante, lo que sirve...lo cuantificable, yo siento, gracias a Dios, que vivo inmerso en " la realidad del naúfrago ".. que no es otra cosa que una llamada a volver los ojos al Señor y asumir que aún siendo, un náufagro, no camino solo, porque EL me ac ompaña siempre...y que aquí radica la realidad de toda mi riqueza..saber que no tengo nada, pero que EL me tiene y en EL esta todo.- Gracias.- Guillermo

Escuela de la Mística Carmelitana - ciberespacio dijo...

Comentarios a la Ficha Nº 3 Contemplar a Dios desde la Comunidad.

Por Reina María Brizuela Rondón

Comentario Nº 1: Ciertamente esta nueva ficha me llama a observar más profundamente la palabra y hacerla viva en mí y en los demás hermanos. La realidad de mirar es experimentar de cerca lo que a veces se nos hace difícil y personalmente es lo que me pasa a veces, como humana me cuesta contemplar al otro, siempre veo mi interés y no la necesidad del otro; y claro como dice en esta ficha y lo dicen muchas veces nuestros padres fundadores: morir a mis propios deseos para poder ayudar al otro. Desde mi formación como novicia he aprendido que la primera iniciativa del cristiano es ayudar en caridad como bien lo dice nuestra fundadora la Beata Candelaria de San José, “Dios es caridad” y “Nuestra misión es hacer el bien y siempre tendremos personas quienes prestar nuestros pobres servicios”,..La invoco a ella en intersección a Dios para que podamos ver al hermano necesitado, en sus problemas dudas y otros inconvenientes.

Comentario Nº 2: El contenido doctrinal teresiano me gusto particularmente ese conocer en experiencia cercana a Jesús como ser humano, creatura de Dios, y que a la ves nos lleva a conocer al Padre, también la frase que me cuestiono es: “El que sabe contemplar también sabe amar”, lo veo excelente para llevar una vida en comunidad y por supuesto en practica, observando además que por medio del Señor podemos contemplar y AMAR a los hermanos.

Reina María Brizuela Rondón
carmelitaspastora@cantv.net

Escuela de la Mística Carmelitana - ciberespacio dijo...

Mónica Benetti dijo...
Queridos hermanos: Esta ficha toca de manera especial mi alma por dos motivos... Paso (en este comentario) a compartirles el primero. Hablar de la contemplación es algo hermoso, pero que se torna "vacío" hasta que uno no tiene la experiencia. Contemplar -para mí- es una manera de vivir, de percibir las sutilezas de los regalos que Dios nos hace a cada instante de nuestras vidas. El mundo en que vivimos corre demasiado rápido como para detenerse a disfrutar de las infinitas maravillas que nos rodean. Corremos y ni siquiera sabemos detrás de qué, insertándonos en un mundo de locura que sólo nos conduce al stres y al vacío. Por algo está tomando nuevo impulso el movimiento "slow" que intenta devolvernos un rítmo de vida "normal" que nos regrese la dignidad que estamos rifando tras la excusa de la productividad.
Sin embargo, a pesar de ello siempre me ha gustado detenerme a maravillarme por las pequeñas-grandes cosas que el Señor me regala, y eso me hace realmente feliz.
Sin embargo, recién al crecer en mi vida Espiritual, el Señor me ha obsequiado comenzar a degustar el contemplar su Palabra, lo que ha representado para mí algo PRECIOSO que me ha significado otra dimensión en la profundización de mi relación con Dios.
Nunca pensé que podía llegar a recibir semejantes regalos, y los recibo con humildad, agradeciendo las "luces" que el Señor me dona en mi acercamiento a Él por medio de la oración. Sólo es necesario abrirle de par en par el corazón y pedirle la gracia de conocer lo que Él nos desea revelar. Participar de aquellos misterios de los que Él desea que participemos, adentrándonos en el diálogo profundo de corazón a corazón...
Para mayor Gloria de Dios...
Mónica

16 de mayo de 2008 17:39

Escuela de la Mística Carmelitana - ciberespacio dijo...

MÓNICA BENETTI DIJO...
Aquí estoy de nuevo (yo escribo los comentarios en borrador en distintos días y después me pongo en la máquina y los comparto)...
Les decía que esta ficha me ha impactado en dos aspectos. El segundo de ellos es el que me lleva a revalorizar la Comunidad y a contemplar a Dios desde ella...
He sido siempre un alma bastante solitaria, que disfruta de su vida interior pero que -a su vez- esto me ha llevado a ser bastante individualista. He sufrido los intereses de poder y de protagonismo en distintas comunidades en las que he participado y ello -en mi inmadurez- me ha llevado a alejarme, a volver a mi pequeña "burbuja" en la cual me sentía a salvo.
Sin embargo, en los últimos años de mi vida el Señor me ha llevado a comprender con profundidad en mi corazón que Él no desea salvarme "sola" sino que me llama a salvarme en Comunidad. Debo comprenderme como un miembro más del Cuerpo de Cristo que me encuentro unida a Él que es la Cabeza, pero también a mis hermanos con los que conformo ese Cuerpo del que me habla el Señor. María nos ha dado a luz a todos, una Madre no puede dar a luz sólo a la Cabeza de su hijo sino a todo el Cuerpo, y cada uno de nosotros forma parte de Él -lo reconozca o no-. Pero lo importante no es sólo reconocerlo, sino vivirlo, permanecer en Él y dejar que la Vid de vida a cada sarmiento y que ésta se pueda comunicar de unos a otros.
Es precioso porque esto nos lleva a poder ver la riqueza de los dones que compartimos por la Comunión de los Santos, y también nos permite comprender la dimensión social del pecado...
...La Comunidad, sagrado misterio de amor de Dios Trinidad, de Dios Comunidad de Amor que nos invita a santificarnos junto a nuestros hermanos. Qué Él nos permita adentrarnos suavemente en la hondura de este misterio...
Para mayor Gloria de Dios.
Mónica

16 de mayo de 2008 17:49
Mónica Benetti

Escuela de la Mística Carmelitana - ciberespacio dijo...

MÓNICA BENETTI DIJO...
Queridos hermanos: Les comparto una reflexión de la mano de mi hermana mayor, la Beata Isabel de la Trinidad, quien nos llama permanentemente la atención sobre la Presencia de Dios en nosotros y cómo debemos valorarla, cuidarla y hacerla crecer. Ella nos invita a tomar conciencia sobre la inhabitación divina en nosotros y en los otros. Es la Santísima Trinidad quien vive en nuestros corazones y es la Fuente misma de la que debemos beber para alimentar y orientar nuestro accionar cotidiano. Por el Bautismo somos convertidos en templos de Dios. Ella nos explica con claridad que nuestro Dios no es un Dios remoto, distante, no debemos buscarlo lejos; sino que por el contrario lo hallaremos en el interior de nosotros mismos.
Y esa inhabitación no es solamente una simple presencia en nosotros, sino que ella nos señala sobre todo cómo debemos dejar que esa inhabitación sea transformante, convirtiéndonos poco a poco en Aquello que comemos y en Aquel en quien creemos... Nuestra vida no puede ser igual al dejar que estas verdades impregnen nuestras almas. Nuestra relación con el mundo, con nosotros mismos y con Dios debe avanzar cada día en pro a mirar cada vez más las cosas y los acontecimientos “con los ojos de Dios”. El Señor nos invita a dejarnos Cristificar, a colocar nuestras vidas en la clave de Cristo. Sólo de esta manera podremos permitir que el Señor esculpa en nosotros aquella imagen de su Hijo que soñó para cada uno desde toda la eternidad.
Sor Isabel nos invita a preguntarnos ¿de qué manera viviríamos si tomáramos verdadera conciencia de que Dios habita por el Bautismo en nuestros corazones? ¿De qué manera cuidaríamos nuestro accionar recordando que somos templos vivos de Dios? ¿De qué modo nos relacionaríamos con los otros si tomáramos verdadera conciencia de que el mismo Dios está en ellos? La Santísima Trinidad está en ella, está en nosotros, está en cada uno de los hermanos que caminan a nuestro lado y que comparten la misma condición de Bautizados.
Para mayor Gloria de Dios.
Mónica

16 de mayo de 2008 17:58

Monica Benetti

Escuela de la Mística Carmelitana - ciberespacio dijo...

MÓNICA BENETTI DIJO...
Es precioso pensar en la "sabiduría" de nuestros Santos Padres. No por nada fueron Santos. Creo que acogieron en el corazón y con simpleza (no sin poco trabajo interior) las verdades de la fe que Dios ha querido ir revelándoles a lo largo de sus vidas. Y el tema de contemplar a Dios en la Comunidad es en ellos, trascendente. Ellos mismos vivieron profundos inconvenientes en las comunidades de las que formaban parte, y aprendieron con humildad y renunciamiento a encontrar a Dios allí, en medio de sus hermanos, incluso de aquellos que les resultaban "más difíciles". Y qué decir de nuestra Hermana Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, quien vivió plenamente la obediencia, la caridad, la entrega generosa, el desprendimiento y la santidad en pleno en su vida de comunidad, que nada fácil ni beneficiosa le resultó a lo largo de su vida.
Y hoy mucho tenemos que aprender de todo ello, para aprender a vivir en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo, en nuestros barrios, en nuestras comunidades parroquiales... pues pareciera muchas veces no sólo que no logramos ver a Dios presente allí, sino que incluso lo negáramos. La tolerancia, el respeto, el desprendimiento, la comprensión, la buena comunicación y tantos valores "deseables" en las relaciones interpersonales que vivimos, han ido quedando de lado. Nos ha vencido el egocentrismo y el individualismo, y muy lejos de allí está Dios. Vemos muchas veces al "otro" más como un extraño -en el mejor de los casos- o como un enemigo, y no como un hermano. Y nos perdemos ese encuentro con Dios en el hermano, nos perdemos descubrir todo lo nuevo que permanentemente tiene el hermano para regalarnos porque nosotros mismos nos cerramos a descubrirlo en la novedad de cada día.
Pidámosle al Señor que por su gran misericordia nos devuelva la capacidad de reconocer a nuestros hermanos como templos vivos de Dios y como sarmientos a los que estamos unidos para alcanzar la vida plena que la Vid desea regalarnos. El Señor no ha venido para salvarnos individualmente, sino para que nos unamos definitivamente a Él en el Cuerpo Místico del que nos llama a formar parte para alcanzar la vida plena de los hijos de Dios.
Para mayor Gloria de Dios.

5 de junio de 2008 17:05

Mónica Benetti

Escuela de la Mística Carmelitana - ciberespacio dijo...

De Guillermo Cedeira Cedeira
Correo cedeiraguillermo@hotmail.com
Para escuelamc@googlegroups.com
escuelamc@gmail.com
Fecha 25.05.2008

De la Ficha nº 3.- Contemplar a Dios desde la Comunidad.- Quisiera tomar como base para mi comentario “el encuentro Interhumano “ como base de la vida de la Comunidad y de la persona, como parte de la comunidad, para poder llegar también a ver, el encuentro real entre Yo y el Señor y Yo

En primer lugar, tener presente que hoy la ciencia biológica nos enseña que el hombre es un «ser de encuentro».

Tras el alumbramiento, el bebé se halla desvalido y necesita fundar con la madre una «urdimbre afectiva», una trama de afecto y tutela. Es el protoencuentro, el primero de una serie que llevarán a este nuevo ser a pleno desarrollo. Todo ser humano es fruto de un encuentro interhumano y está llamado a fundar múltiples encuentros a lo largo de su vida.

Bien entendido, el encuentro no se reduce a una mera yuxtaposición tangencial. Es un entreveramiento de dos realidades que constituyen centros de iniciativa y pueden ofrecerse mutuamente posibilidades de actuar con sentido. El encuentro no es posible entre meros objetos, sino entre personas, y entre personas y realidades que ofrecen diversas posibilidades de hacer juego en la vida.

En segundo lugar, dejar sentado que estamos hablando de “ encontrarse “ que es entreverar el propio ámbito de vida y cuanto implica con realidades que pueden ofrecer posibilidades y recibir las que yo les otorgo.

En segundo lugar, no puedo olvidarme que esta “ encontrarse” es una realidad de relación que debe ser creada esforzadamente.

El Encuentro solo es posible, cuando yo, trato de intercambiar posibilidades que antes he integrado en uno o más niveles de realidad y por tanto, estas realidades se manifiestan en mi, como algo dotado de posibilidades.

Estamos queriendo hablar del “ encuentro Interpersonal “ y ese “Encontrarse “ no es hallarse en vecindad, sino encontrar toda la persona, es decir, la realidad material- corpóreo y el psíquico-espiritual

Es verdad que desde la fe, debo de tener siempre presente las palabras del Señor “ No digas que amas a Dios al que no ves…si no amas al hermano al que tienes a tu lado “

La Mística..la Oración…la fe.. no es otra cosa que un encuentro con el Dios del Amor, hecho hombre, real y verdadero en Jesús de Nazaret… y por tanto, cuando hablamos de Mística..oraciòn…fe…etc… estamos hablando de “ la realidad que se hace vida en el encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios “ y ese encuentro, debe de haberse podido experimentar antes en el encuentro con el hermano

Es imposible, que yo sea consciente de mi encuentro con el Señor, si antes no he aprendido a encontrarme con el hermano

Y el encuentro con “ el otro “ supone el responder a unas exigencias, tales como:

a).-Tener una actitud de generosidad y apertura de espíritu ( y de vida ), porque cuando dos ámbitos ( dos realidades ) se encuentran y se abren con el deseo de compartir, dan lugar a un ámbito nuevo y un lugar de enriquecimiento, y ello es imposible si no hay un ambiente de generosidad y apertura

b).-Saber situarse en la distancia justa, porque el encuentro no se da anulando distancias. Se debe de estar cerca pero con una distancia llamada respeto.

c).-Saber escuchar y colaborar en un proyecto común, pero teniendo muy claro que será imposible la colaboración, si deseo dominar a una realidad o perderme en ella o si solo pretendo “ hablar yo y hacer que El OTRO me escuche solamente

c).-Saber que “ encuentro “ supone un riesgo ( un riego en que tal vez debamos de cambiar nuestros planteamientos..nuestra manera de ver o vivir..) y por tanto, estar dispuesto a asumir el mismo, siempre que ello sea para que realmente “ el encuentro “ sea una realidad

d).-Estar disponible para el hermano; un hombre con actitud abierta desarrollará su personalidad y la de sus compañeros.

e).-Hacer que su vida se fundamente en la Verdad y ser capaz de generar confianza. Si una relación tiene fe, fidelidad, confianza y confidencias, engendra intimidad personal.

f).-Mostrar en cada momento, agradecimiento y paciencia, jamás resentimiento.
g).-Hacer que el respeto, sea el frontispicio de nuestra vida . Respeto que al menos para mi no es otra cosa que dar categoría a la otra persona

h).-Fomentar la adquisición en nuestra vida de flexibilidad de espíritu, para poder coordinar nuestra vida, con la de los demás

i).-Compartir con los demás, los valores y el gran ideal de la vida.

j) Y por último, haber desarrollado la capacidad de asombro y recogimiento para poder y saber recibir todo, sea lo que sea, de manera agradecida, con admiración y asombro y tener la capacidad de “ buscar “ en todo lo que sucede en nuestra vida, ese mensaje escondido que El Señor quiere hacernos llegar por medio de eso..sea eso, lo que sea..personas, cosas, situaciones, carencias….porque todo, absolutamente todo, tiene un mensaje de Amor del Señor y una palabra de aliento y bendición de ese inmenso Dios, que es Padre y Misericordia

Comprendo que a veces “ el encuentro “ por lo que ello significa y representa, puede “ darnos como miedo “ pero creo que es bueno que tengamos siempre presente que “ El encuentro “, nos permite que podamos descubrir lo que son los valores, y después los convertimos en virtudes.

Si hablamos del “ El encuentro “ con el Señor, uno experimenta que, es ante todo, si uno se abre de verdad al mismo, una fuente de luz porque lo es de creatividad. Es también , un diálogo (pero cuidado, en el diálogo, los dos deben de hablar y nosotros ante el Señor, estamos demasiado acostumbrados a no dejarle hablar, tal vez para no escucharle ) que hace surgir ideas claras y eficaces

Nosotros , desde la fe…desde “ El encuentro “ con El Señor, podemos, tomar dos actitudes:

a).-Hacer del encuentro, un monólogo… o si se quiere, un diálogo en una sola dirección…del que nada sacaremos en limpio, porque solo escucharemos nuestras propias palabras

b).-Establecer un diálogo en dos direcciones, desde el cual, sobre todo podamos:

a).- Escuchar y escuchar al Señor

b).-Alabarle y darle gracias por todas sus bendiciones

c).-Con su ayuda, crear realidades nuevas y sembrar la luz…y para eso,

debemos de colaborar, sumergirnos en una realidad envolvente que nos

ofrece posibilidad de actuar con pleno sentido.

Cuando teniendo presente todo lo anterior,, he aprendido sobre todo a escuchar.. cuando he dejado que el silencio ( por mi parte ) fuese lo mas fuerte en mi oración, pude ver como poco a poco era mucho “ mas libre “ porque, mediante “ el encuentro “ empecé a vivir como persona, y lo mas hermoso, pude empezar a elegir entre una acción u otra no en función de mis intereses, sino del valor que presente cada una, de lo que pueda contribuir a la realización de mi vocación y de la felicidad de los demás y pude aprender, mirando a los ojos de mis hermanos, en los que busque siempre el reflejo de la mirada de Cristo Jesús, que mi vida está orientada y tiene sentido cuando la pongo cada amanecer al servicio del verdadero ideal….Cristo Jesús

Tampoco deberíamos de olvidarnos que: cuando dos o más personas se unen entre sí con formas muy altas de cohesión, dan lugar a una comunidad. Una comunidad auténtica tiene una estructura sólida. Es una especie de constelación de personas que se enriquecen y potencian mutuamente. Por eso es difícilmente dominable desde el exterior.

Y, hablamos de Comunidad, pero de comunidad como centro de la vida de la fe, como realidad que se hace desde "vivir con"; no simplemente, "hospedarse junto a". Asumiendo que “ convivir “ es comunicarse con.., habitar con.. , participar en un mismo proyecto de vida en común.

Desde el “ convivir “ la comunidad se hace realidad, empezando por respetar las diferencias individuales, pero sabiendo englobándolas en una unidad superior, que es el amor.

Y cuando sabemos abrirnos en comunidad y desde la comunidad a esa actitud de “ englobar las diferencias particulares en el amor “ uno empieza a gozar y sufrir junto o con los demás, a los que siente parte de su vida

Es verdad, que muchas veces, aún dentro de la Comunidad, uno se puede sentir como “ aislado “ como “ alguien extraño “ y todo ello es consecuencia de no haber analizado nuestra propia realidad, ya que por lo general, se nos educó para analizar a los demás, pero no a nosotros

Cuando siento a la comunidad como algo extraño a mi vida, es consecuencia de que “ mi yo considera al tú y al vosotros como algo, y no como alguien, y por tanto lo que realmente hago dentro de la comunidad es coexistir, pero cerrado a la convivencia.

Desde la fe, hace años que me he planteado seriamente una pregunta, que resumida no era mas que: ¿Para que unirme y convivir dentro de la comunidad?...

Tengo que confesar que me encontraba tranquilo con “ mi fe y mi forma de desarrollar la misma “, pero sentía, que en ese camino, faltaba algo…faltaba la Luz y por ello, durante un año, traté de buscar la respuesta a esa pregunta y no pude descansar en ese caminar hacia la respuesta, hasta que entendí que como creyente, necesitaba abrirme a la convivencia dentro de la comunidad, sencillamente para poder ser persona, para progresar como persona.

Entendí en esa búsqueda, que el no atreverme a convivir, lo que estaba haciendo era frustrarme como persona, me estaba condenando al empobrecimiento. Ya que lo que nos caracteriza como ser humano es la posesión de una conciencia, la conciencia del yo personal. Pero esta conciencia, este yo, únicamente llega a formarse en la confrontación con un tú.

En el proceso de “ búsqueda de la respuesta “ entendí que tenía “ miedo “ a poder encontrarme realmente frente a frente con el TU..con ese TU, llamado Jesús de Nazaret, que estaba ahí, esperándome para ayudarme a configurar mi propia realidad y a dar sentido pleno a mi propia identidad.

Jesús, estaba “ esperando “ que decidiese abrirle la puerta de mi corazón, y eso, tengo que confesar, me daba miedo, porque se que toda comunicación supone una coincidencia de interpretación, una trama semántica , un mundo compartido y todo ello, supone un sacrificio de la propiedad privada, e implica que mis palabras no son mías, que incluso cuando las pronuncio en soledad y silencio, en el fondo de mi intimidad, sólo es mía la voz, ellas no me pertenecen. No son mías, aunque tampoco me son ajenas. Y no basta decir que yo no las he creado, debo reconocer que ellas me han creado a mí.

Cuando buscaba la Luz en mi vida, recuerdo haber leído este pequeño cuento, que continuo conservando en mi mente

"Había una vez un hombre egoísta, al que tocó en su día labrar un campo de arroz. Cavó la tierra, sembró su grano y el agua corría tan abundantemente por su campo que, no sólo le proporcionó la mayor cosecha hasta entonces conocida, sino que el agua se desbordó a la finca colindante y el vecino se benefició de otra gran cosecha. "¡Esto no puede ser!" -se dijo el egoísta- "construiré unos muros, haré una presa y nadie se beneficiará de mi acequia". Así lo pensó y así lo hizo. Al año siguiente, el vecino, se quedó sin una gota de agua, pero él también perdió la cosecha; porque, al estancarse el agua, convirtió la finca en un pantano fangoso y muerto".

Y meditando en este cuento, entendí que mi vida, tenia que ser como, un río de agua que tiene que luchar por ser fecundo por donde pasa. Es verdad que hasta el momento, me había sentido “ un rió “ pero un rió al que había puesto un cerco, para guardar “ mi agua “ pero lo que había pasado es que , poco a poco se había secado y estaba a punto de morir, convertido en un pantano estéril, y lleno de miseria.

Durante muchos años, había avanzado, pero en solitario, perdiendo la oportunidad de “ perderme “ en otro rió mayor………….

…………..y descubrí algo hermoso, descubrí la soledad, y digo que descubrí algo hermoso, porque desde mi propia experiencia tengo la seguridad de que solo quien conoce la soledad, es capaz de darse a los demás desde entregarse, sin reservas al OTRO

Dentro de mi, gracias al infinito amor del Señor, dos palabras, que se transformaron en realidad, adquirieron la importancia que realmente tienen, me refiero a Comunicación y Soledad

Dos palabras que, a primera vista, parecen contradictorias, pero persiguen la misma finalidad por caminos diferentes: hacer que la persona humana crezca y se haga fecunda. La comunicación nos abre al mundo exterior y la soledad nos introduce en la más pura interiorización de nosotros mismos.

Dios ha prometido suplir todo lo que necesitamos...no todo lo que queremos
De Guillermo Cedeira Cedeira

26 de junio de 2008 18:16

Guillermo Cedeira Cedeira

Claudio Pini dijo...

Si tu ojo es de Luz, tu cuerpo estará sano. Adquirimos hábitos en el transcurso de nuestra formación personal, que tienen que ver, con la adaptación necesaria, en relación con el medio donde nacemos y en el que debemos adecuar nuestras necesidades, a las de los demás. Este proceso que es natural, ya que por el adquirimos una psiquis, esta muy vinculado, a la satisfacción de los deseos, materiales primero y morales despues. Sin embargo, cuando el Señor nos llama, toca suavemente nuestra Alma, que debe comenzar una nueva adecuación "mental", ya que sus pensamientos, no son los nuestros, pero mas especificamente "sus deseos", no son los nuestros. Tal como se expresa, en esta ficha, la llamada de Dios, no es a la desaparición del Hombre en la nada, lo cual es la busqueda central del Budismo, que según lo expresan, lo obtienen mediante la Meditación, con la que suprimen "los deseos". Somos creados en el Amor trinitario, desde esa "comunidad de Amor", somos llamados a la "familia humana", de una manera muy específica, para compartir los dones y carismas, que en su combinación forman "el Cuerpo Místico de Cristo", la Iglesia. En este nuevo proceso, la Gracia de Dios, va "sobrenaturalizando" nuestros deseos, no suprimiéndolos, porque Dios nos va "divinizando", si fuera posible, con su presencia, que involucra todo nuestro Ser corporal(sentidos externos), emocional y mental (sentidos internos, psiquis)y espiritual (con gemidos inefables)y de esta forma, recién nuestros ojos corporales, irán adquiriendo la "luz" con la que ve el Espíritu Santo, en nuestro Espíritu y así iremos "sanando" nuestro cuerpo, en el cuerpo de Cristo, continuando su obra redentora, hasta la plenitud de los tiempos, en que se manifestará, en toda su Gloria.

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