26.12.11



Ficha Nº 12.


Teresa de los Andes. Modelo de la Juventud
Autor: Fr. Armando Roberto Sejas E., ocd.
Introducción
En esta colección de Vida y testimonio la figura de una Carmelita descalza para nosotros en esta época se presenta como un  testimonio, especialmente como una prueba de que la santidad ya no es cosa de iluminados o escogidos, sino al contrario de cristianos que asumen su compromiso por vivir de cerca y en profundidad su vocación cristiana. Juana Fernández nació el 13 de julio del 1900 en Santiago de Chile, vivió casi toda su vida en el mundo donde realizó la mayor parte de su santificación. Ella nos muestra como santificarse en las actividades de la vida cotidiana: vida de familia, vida de colegio, vacaciones, actividades deportivas, etc.
Lo sorprendente de la vida de esta santa es que ha encontrado la felicidad ¡Dios es alegría infinita!, esta alegría se alimenta en una vida de fe y de oración constante. A los 19 años es arrebatada para el Reino de los cielos en la primavera de su vida Teresa es un modelo de santidad en la Iglesia Latinoamérica, falleció el 12 de abril de 1920 y fue inscrita en el libro de los santos el 21 de marzo de 1993.  (Continúa donde dice: "Más información"...)
El Papa Juan Pablo II en la beatificación decía “En sus breves escritos autobiográficos nos ha dejado el testamento de una santidad sencilla y accesible, centrada en lo esencial del Evangelio: amar, sufrir, orar, servir El secreto de su vida volcada hacia la santidad está cifrado en una familiaridad con Cristo, presente y amigo, y con la Virgen María, Madre cercana y amorosa. Por eso el mismo la ha propuesto como modelo de la juventud.
No estaría completo esta presentación sin resaltar el testimonio de lo que ella vive, por eso sin temor a equivocarnos se puede hablar en la vida de Teresa de los Andes de una vocación de amor sin limites desde sus tempranos años, expresada en una vida misionera, en el primer periodo de su vida siendo protagonista como catequista de niños y posteriormente en la vida de carmelita por medio de sus cartas que producen una gran ayuda espiritual en sus destinatarios. Hemos querido tener a la Positio o documentación histórica recolectada para su beatificación como base de esta biografía contando con sus escritos Diario (D) y Cartas (C).
Por último son muchas personas que experimentan el poder de la intercesión de Teresa delante del Señor, en su santuario en los Andes en Chile y en otras partes. El encuentro con Teresa de Los Andes, con sus escritos cambió su vida. 
Amiga de los jóvenes, Sierva de los pobres, Ruega por nosotros cada día.
Historia de la vida de una joven Santa1 Lo que pretendemos hacer, es una biografía basada en las personas que conocieron a Teresa, de esta manera buscamos acercarnos al entorno que le toco vivir, esto nos ayuda a comprender su persona. Dividiremos su vida en tres partes, que representan los períodos importantes.
1. Vida de familia
Teresa vivió con la familia desde su nacimiento hasta julio de 1915 y de agosto de 1918 hasta mayo de 1919, intercalando temporadas vacacionales en las afueras de Santiago. La casa de sus primeros años era la mansión de don Eulogio que representaba una figura patriarcal. Para la familia era el miembro principal e importante, la hacienda que poseía en Chacabuco fue el lugar donde pasaban las vacaciones la familia Fernández Solar. “Don Eulogio era médico, y él atendía a todos los enfermos de su hacienda.¡Era tan sencillo, tan bueno con todos, tan caritativo! ¡ y era tan observante de su religión! Todos los domingos venía un padre a decir Misa . Todos los años se rezaba el mes de María y había misiones”2.
La casa disponía de muchas comodidades y de espacio suficiente, en ella vivían tres familias, alrededor de quince personas conformaban la extensa familia. Una gran fortuna les rodeaba fruto del trabajo de Eulogio Solar, ellos formaban parte de la aristocracia chilena, aristocracia que en parte eran responsables del comercio y de la política del país. Por la religiosidad que practicaban vivían con cierta austeridad.
La vida familiar acorde a los moldes de la época desarrolló en Teresa respeto y cariño. En este ambiente se inicia los primeros contactos con una experiencia religiosa cargada de piedad y devoción. El ambiente familiar en los primeros años es de armonía y tranquilidad, ella percibe este hecho: “Gracias por todas las bondades que he recibido de Uds” (C 1).
La madre se llamaba doña Lucía Solar Armstrong, hija de Juana Armstrong Gana y Eulogio Solar Quiroga, este último es el abuelo que dejó la hacienda Chacabuco de gran extensión y que significó tanto en la familia y en la vida de Teresa:
“En 1907, murió mi abuelito como un santo. Me acuerdo perfectamente cuando nos fuimos al fundo a Chacabuco, que estaba tan bien.Todas las tardes nos hacía subir a caballo, sacando al cara o sello quién sería la primera. Siempre salía la Rebeca. Estaba bien cuando una noche le vino el ataque de parálisis, Inmediatamente se lo trajo mi tía por tierra a Santiago, donde luego le dijeron que estaba sin remedio..., su muerte fue la de un santo como lo fue su vida” (D 4).
Doña Lucía, dotada de un carácter fuerte cuidaba mucho de la educación de sus hijos, era de una gran piedad se preocupó de inculcar en todos estas actitudes por las cosas de Dios, en 1919 recibirá el hábito de carmelita terciaria:
“Grande ha sido el gozo que me ha causado su toma de hábito, tanto más cuanto que Su Caridad no ha pasado ni aún por el postulantado. Lo que me demuestra que el Rdo. P. Avertano la ha encontrado con las virtudes y perfecciones dignas de una carmelita”(C 135).
De entre las cartas que Teresa escribió la última está dirigida a su madre. De temperamento dominante, convence al abuelo Eulogio de enviarla al colegio de las teresianas y decide de cambiarla al colegio de los Sagrados Corazones. Lucho describe la relación entre madre e hija: “Mi madre sentía veneración por su hija. La gran fomentadora de la virtud de Juanita y comprensiva directora fue su propia madre, doña Lucía, con la cual era extraordinariamente unida...Mi madre y Juanita eran muy unidas, se querían y admiraban mutuamente”.
Su padre, don Miguel Fernández Jaraquemada, hijo de Domingo Fernández y Enriqueta Jaraquemada Vargas, era de temperamento sensible. Ejemplifica este rasgo de su personalidad dos situaciones en que se descubre esta sensibilidad especial; no asistió a la operación de Teresa por “no tener el valor suficiente para resistir”, similar actitud cuando el ingreso de Teresa en el carmelo. Juanita afectuosamente le llamará : mi papacito, Papachito, Pichito. Ella nos refiere otro momento de mucha emotividad de don Miguel:
“Me acuerdo de la impresión de mi papacito, fui a pedirle perdón y me besó. Entonces yo después me le hinqué y, llorando le dije que me perdonara todas las penas que le hubiera dado con mi conducta.Y (a) mi papacito se le cayeron las lágrimas y me levantó y me besaba diciendo que no tenía por qué pedirle perdón”(D 6).
En 1917 don Miguel vende la hacienda Chacabuco, resultado de su mala administración de la fortuna de familia, debe buscar el sostenimiento con otro tipo de actividades. El vender el patrimonio de don Eulogio significó un fuerte golpe en la familia, sobre todo en doña Lucía. Don Miguel empieza a alejarse de la familia permaneciendo por largas temporadas en las otras haciendas justificado en parte por el excesivo trabajo, una gran distancia comienza a producirse entre los dos esposos.

Don Miguel abriga un fuerte sentimiento de culpabilidad producto del reproche silencioso de su familia por lo que le resultaba difícil retornar a casa, estos fracasos lo convierten en inseguro y depresivo, pasa momentos de soledad y sufrimiento. En un momento dado se distancia de la Iglesia. Teresa será quien más comprenda esta dura realidad. De entre las cartas que le escribiera seleccionamos algunas muy significativas de esta relación padre e hija:

“Como Ud. ve, papacito, no falta más que Ud. para que seamos felices; pues mientras nosotros gozamos aquí, Ud. está trabajando, dándose baños de sol, para procurarnos a nosotros comodidad. No tenemos, papacito, como pagárselo, pues es demasiado su sacrificio; pero sus hijos lo comprendemos y le rodearemos de nuestros cariños y cuidados, pues es la mejor manera de agradecerle a un padre”(C 21).
En estas cartas se manifiesta el trato confidencial y sensible de don Miguel. Teresa por mucho tiempo fue apoyo y esperanza para su padre. La necesidad de recibir el aliento de su hija le significa a don Miguel un motivo para continuar en su trabajo. Comprensión y consuelo son las claves para leer estas cartas:
“No te canses, mi hijita, de seguir pidiendo más y más por tu pobre papá para que pueda arreglar sus cosas y poder descansar sus últimos años: grande es la lucha que se me espera, pero tú con tus oraciones y yo con el esfuerzo de mi voluntad de acero, triunfaremos al fin si esa es la volu ntad de Dios. Lo que más me hace sufrir, mi hijita, es no poder estar a tu lado estos últimos días porque será lo más duro para mí y no podré moverme tan luego porque me encontraré aquí hasta después del primero y es este
sacrificio el que he ofrecido a Dios más que tantos otros”3.
“Tu carta, mi querida hijita, aun cuando me hizo llorar mucho, llevó
a mi pobre corazón, harto de sufrimientos de todas clases, un consuelo muy
grande al verte feliz, en medio de santa compañía, la materia sufre, mi
hijita, pero el alma goza infinitamente contigo... Escríbeme a San Luis 
porque tus cartas son el todo para mí en mi destierro y estaré feliz si te veo
feliz”4.
Son palabras que reflejan el profundo amor de don Miguel por su hija. Los momentos duros que el pasó los pudo sobrellevar con su oración y sus cartas, morirá tres años después de la muerte de su hija, el 21 de agosto de 1923. La Madre Angélica relata los últimos días de don Miguel:
“ ...En 1923 murió su padre Don Miguel, cinco días antes de morir el 15 de agosto lo vieron arrodillado más de una hora a los pies de la Sma. Virgen, haciendo su acción de gracias y con tal fervor que arrancó lágrimas a quienes lo vieron. Fue un alma de gran fe y de mucha caridad con los pobres, profesaba una devoción tan grande a la Sma Virgen...”
2. Vida de colegio
La vida colegial de Teresa comprende dos períodos: El primero un mes en el Colegio de las teresianas; el segundo en el Colegio de los Sagrados Corazones permanece, de 1907 a 1915 en el externado y desde el año 1915 al mes de agosto de 1918 en el internado. El Colegio frecuentado por las niñas más distinguidas de la ciudad. La educación basada en la disciplina y el rigor con bastante instrucción en la fe y la piedad cristiana. Resaltan las devociones al Sagrado Corazón y a la Virgen María en la advocación de Mater Admirabilis.
Las internas del colegio tenían la posibilidad de enseñar el catecismo a los niños pobres de la ciudad, Teresa pertenecía a este grupo de jóvenes catequistas: “Hacía catecismo a los niños pobres de nuestro colegio, y yo fui catequista con ella, al preparar a esos niños a la Primera comunión”.
Durante el tiempo dedicado al estudio las alumnas debían hacer sus deberes, que consistían en escribir con buena letra lo que habían escrito en la jornada, si terminaban antes del tiempo se dedicaban a repasar, leer o intercambiar entre compañeras libretas con mensajes. Teresa cumplía todas las normas del reglamento, la pena máxima por infringir el reglamento era la expulsión. Teresa manifestaba una buena interacción social, sus compañeras descubren en ella una amiga en quien pueden confiar y recibir ayuda. “Le confiaron las religiosas el encargo de cuidar a las más pequeñas. Les enseñaba a conducirse bien, a ser obedientes y estudiosas, las reprendía con suavidad y firmeza, como una madre”. 
La vida del colegio no siempre le resultaba agradable. En algunas cartas nos demuestra lo que resiste para permanecer en el internado5. Entre las religiosas que influyen en su vida colegial mencionamos: a la hna. Julia Ríos, a quien tanto apreció dedicándole su Diario. La Madre Goñi Superiora que la recibió y la Madre Ríos descubrieron pronto lo que era Juanita. La Madre Ríos, como superiora y maestra, fue moldeando el alma de Juanita, haciéndole avanzar en la virtud”.
Sus compañeras que convivieron en el colegio han dejado testimonio del ambiente de aquellos años. Entre las cartas que expresan sentimientos de amistad y fidelidad se pueden leer las de Herminia Valdés, prima segunda y amiga íntima. Para Teresa la amistad representa un valor importante, no dejará de cultivarlo, ella expresa en sus cartas del crecimiento que se consigue en la amistad. Lo refiere a su director espiritual.
“No tenemos ningún secreto y nos decimos lo bueno como lo malo y ambas nos esforzamos en ser cada día más de Dios. Sus consejos me han hecho mucho bien”(C 68).
El intercambio de vivencias y en la convivencia manifestada en la amistad. Desde la amistad sincera y enriquecedora, lugar de encuentro con el Señor. Teresa experimenta en este valor humano un verdadero momento de gracia y de la actuación de Dios.
“Demos gracias a Dios por haber juntado nuestras almas con el lazo de la verdadera amistad, aquella que comprende que la verdadera amistad consiste en perfeccionarse mutuamente y en acercarse más a Dios”(C 82).
En la vida las amigas de Teresa se descubre la influencia positiva de su amistad. Años más tarde algunas se consagraron: Clara Urzúa, Elena Salas, Ana Rücker en la Congregación de los Sagrados Corazones; Amelia Mont, Graciela Montes, Carmen de Castro, Marta Hurtado en el Carmelo Descalzo y Ester Pellé en la Visitación .
3. Vida de carmelita
El monasterio donde Teresa vivió fue fundado por la madre Margarita de S. Juan de la Cruz en el pueblo de Curimón (los Andes) el 2 de febrero de 1898, siendo las fundadoras originarias del convento de Valparaíso.
El convento estaba ubicado en lo que antes era un cuartel de policías. Los calabozos hacían de celdas, no obstante, dice la crónica, las religiosas exclamaban: “¡Qué pobreza tan encantadora!”. Esta abnegación y renuncia en la que vivían no pudo solucionar los problemas que por la incomodidad del edificio se producían, dos religiosas fallecen como consecuencia de las malas condiciones de la casa,.
Se decide trasladar la fundación al pueblo de Santa Rosa de los Andes, el 18 de diciembre de 1902, predicando el Padre Ernesto de Jesús en la inauguración del nuevo monasterio. La vida en este monasterio se caracterizó por la “sencillez, austeridad y el recogimiento”, que le dio fama en todo el país. Refiere el P. Lázaro que en el año 1916 se produjo una epidemia de gripe que llevo a la tumba a tres religiosas, la epidemia ocasionó que se suprimieran los actos de comunidad por estar la mayoría de la comunidad enferma 6.
Como hecho anecdótico la Hermana Benita del Corazón de María ofreció su vida por la recuperación de toda la comunidad, a su muerte todas las hermanas se recuperaron milagrosamente.
La Comunidad de Teresa de Jesús la  componían quince religiosas entre las que resaltan las siguientes: Angélica Teresa del Santísimo. Sacramento. (Priora), María Teresa de S. Juan de la Cruz (Subpriora), Luisa María del Santísimo Sacramento (Pedagoga). Juanita antes de su ingreso al Carmelo tuvo una correspondencia muy fluida con la Madre Angélica Teresa, en sus cartas se descubre una orientación hacia el Carmelo. Ella le cuenta que tiene elaborado un “Reglamento” de carmelita para poderlo vivir desde fuera con penitencias y sus actos de humildad inclusive. Ella es consciente de su  débil constitución y es conocedora de la vida dura de este monasterio, Aconsejado por su director espiritual le expone su limitación preguntándole si esto le impide ingresar. Le surge la duda de ser religiosa del Sagrado. Corazón o Carmelita, momento en el que se pone a prueba su vocación al carmelo.
La Priora dotada de una sensibilidad espiritual, comprende perfectamente la sensibilidad del alma de Teresa de Jesús y le brinda todos lo medios para acogerla en su comunidad de los Andes. Teresa reconoce las dotes humanas de la Madre Angélica:
“...Siento una confianza tan grande para con Ud. y es porque encuentro en su corazón de madre esa ternura de N. Señor para con mi pobre alma” ( C 30).
Al inicio de su experiencia en el Carmelo recibirá las incomprensiones de algunas hermanas, las constantes consultas espirituales que tiene con la Priora, provocan la suspicacia de la hermana Luisa María del Santísimo. Sacramento, que tiene el encargo de “Pedagoga”. Ella, llevada por criterios personales y posible antipatía con Teresa dificulta la relación con la priora, Es célebre el hecho que en un capitulo de comunidad la Hna. Luisa le amonesta por hacer ruidos con los pies en el momento de la oración7. “La asistente de Juanita Sor Luisa del Santísimo Sacramento debido a su estrechez de criterio, hizo sufrir a Juanita, al no comprender que no podía continuar con tantas conferencias de espiritualidad con la Madre Superiora y la reprendía”. Durante su vida en el Carmelo realizaba las labores normales de la Comunidad, trabajos en la huerta, la cocina, la limpieza, la costura.
En opinión de doña Lucía; a los trece años escucha hablar en labios del P. Blanch de la posibilidad que el monasterio de los Andes se extinga. Es la primera vez que ella siente el deseo de ser carmelita, en una carta explica los motivos por los que desea entrar en el monasterio de los Andes:
“1) Porque allí se vive para siempre retirada del mundo y sólo tratando con Dios...2) Porque es el convento más austero, en el que se guarda la regla con mucha perfección...3) Porque allí se vive en una oración continua, es decir en un trato con Dios permanente...”(C 40)
El 12 de abril de 1920 fallece Teresa de Jesús de los Andes a consecuencia de una infección de tifus. En cuanto al origen de la enfermedad contraída, son varias las causas, se habla de la situación precaria del monasterio, de todas formas factor importante es la delicada constitución física de Teresa.
La narración de la muerte de Teresa muestra la fuerte impresión que produjo en la Comunidad: “El lunes se reunió varias veces la Comunidad, porque a cada momento parecía extinguirse su preciosa vida, y a la 7 1/4, estando la comunidad presente y asistida por el Señor Capellán, expiró suavemente en el Señor”.
Gabriela Mistral, poetisa chilena, contemporánea de Teresa, expresa en sus obras, desde una sensibilidad femenina, una visión religiosa del mundo, en su poema Extasis (1922) describe magistralmente la experiencia del místico que se puede aplicar a la muerte de Teresa: “ ... Que están de sobra ya todas las horas y fueron dichas todas las palabras. Recíbeme, voy plena, ¡Tan Plena voy como tierra inundada!”8.

En 1947 se inicia el proceso de Canonización, en pocos años se consigue avanzar en la causa,  esto viene a significar un rebrote espiritual en Chile y América, se suceden numerosas visitas a su tumba y un interés por leer sus escritos. El proceso concluye con el Decreto del 21 de marzo de 1993 declarándola oficialmente Santa9. Propuesta por la Iglesia como modelo de la juventud, su espiritualidad es una continuación de la espiritualidad Teresiana, como la santa abulense, contemplativa, escritora y mística.
Personas que conocieron de cerca a Teresa la describen como: Alta, bien formada, tez blanca, ojos azules, semirrubia de cabellos castaños claros. Finalizamos con la descripción más completa que existe, la de la hermana Gabriela del Niño Jesús:
“De estatura muy aventajada era alta entre las altas. El cuerpo bien trabado y de buenas proporciones. El rostro era ovalado, de cutis fino y de color trigueño; el pelo castaño claro casi rubio; la frente despejada; los ojos de color que llaman «jacinto». Sin ser muy grandes tenían bonita forma y estaban cercados de tupidas y oscuras pestañas, que le daban una belleza particular. La mirada habitual era profunda; parecía que veía mas lejos que los demás; pero al animarse en la conversación sus ojos centelleaban y tomaban, a veces, una expresión inocentemente picaresca. Las cejas oscuras como hechas a pincel, a manera de decir. La nariz recta, de muy buena proporción, ligeramente levantada; la boca muy bien delineada, mas bien grande que pequeña, con labios delgados y rojos que descubrían en su sonrisa una dentadura fina, pareja y nacarada. Al sonreír se le hoyaban las mejillas dando a su rostro una gracia encantadora. Las manos bien moldeadas, llenas y proporcionadas a su estatura. Su andar era poco común pues parecía que sus pies apenas tocaban el suelo”
3. Escritos Espirituales
Teresa de los Andes no pensó en elaborar una obra literaria, ella escribió en su Diario y en sus Cartas lo que pasaba en su alma. No son una obra literaria como tal sino un testimonio de su experiencia espiritual. Ella es continuadora de la tradición literaria del Carmelo, sus escritos se pueden clasificar dentro la escuela carmelitana-teresiana como de tipo autobiográfico-espiritual y epistolar.

Al hablar de sus escritos hablamos de un testimonio que ha pasado por casualidad hasta nosotros, ella intentó destruir su Diario. Casualmente estos escritos se han conservado, quizás para mostrar el paso misterioso de Dios en el interior de una de sus criaturas. En 1929 sale a la luz “Un Lirio del Carmelo”, es la primera vez que algunos escritos de Teresa son parcialmente publicados.

En el año 1976 por intermedio de Marino Purroy se han publicado el Diario y Cartas, en 1995 se editan las obras completas de sus obras dirigida por los padres M. Purroy y A. Pacho.
No se puede negar la difusión y divulgación que han tenido estos escritos, en muchos casos representan una verdadera orientación en el camino cristiano. Así lo comprendieron los teólogos consultores de la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos que estudiaron sus escritos “... Tales escritos pueden ser de gran edificación para el Pueblo de Dios y, particularmente para los jóvenes deseosos de vivir una vida profundamente cristiana”.. Se han traducido sus escritos en diversas lenguas. Principalmente en América se ha popularizado su figura y mensaje.
3. 1. Autobiografía y Diario
Teresa dedica a la Madre Julia Ríos, que fue Directora de su espíritu, este texto que escribió desde sus quince años10. Testimonio de Lucía Solar: “El objetivo del Diario era el de comunicar a su maestra su vida espiritual y su vocación” La historia de mi alma se resume en dos palabras: «Sufrir y amar». Aquí tiene mi vida entera desde que me di cuenta de todo” D 1. “ Son cosas tan íntimas del alma que a nadie, a ninguna criatura, le es permitido penetrar. Solo Jesús lo puede leer”. D 52.
En 1917 revisó y corrigió  estos escritos, es la parte que se conoce como Autobiografía y comprende del número 1 al 17. La segunda parte es el Diario, iniciado el 1 de enero de 1917 y que se interrumpe en noviembre de 1919. No mantiene una continuidad, existiendo interrupciones de días y semanas. El manuscrito se conserva en un cuaderno y seis libretas. El estilo de la escritura de una caligrafía buena, clara uniforme11.
En su mayor parte están escritos con tinta y veces con lápiz, lo que ha hecho que algunas partes sean ilegibles. Teresa tenía dos tipos de letra la de escolar (parecida a la de su hermana Rebeca) y la propia.
Se ha trabajado en ordenar el Diario, la edición “Obras completas” de Pacho -Purroy mantiene con un nombre las dos partes.
3. 2. Cartas y otros Escritos
Se conserva en la actualidad publicadas 164 Cartas, de este grupo 123 autógrafas; que comprenden 119 de la correspondencia normal, incluida el mensaje que dirige a su madre poco antes de morir, tres escritas en libretas del colegio (12, 13, 31) y una reproducida en su Diario (C 8 -D 16) las siguientes son 41 copias realizadas por algunas personas allegadas a Teresa. La primera carta está fechada el 10 de septiembre de 1910 siendo dedicada a sus padres, la última es del 6 de abril de 1920 dirigida a su madre.
En la lectura de sus Cartas se puede entrever la amistad que cultivó con las personas y el puesto que ocuparon en su vida. Una profunda comunicación de sentimientos y experiencia que significó apoyo y esperanza para quienes le rodeaban. La comunicación con sus familiares desde el Carmelo especialmente con su hermana Rebeca es de ayuda y comprensión a nivel humano y espiritual. Son varios los destinatarios de su correspondencia: directores espirituales; amigas y familiares, en toda su correspondencia se manifiesta una profunda experiencia  que Teresa consigue vivir con sencillez y candor.
Las cartas de Teresa se convirtieron en medio de apostolado, así lo entendió la priora de los Andes al permitir que continúe escribiendo desde el monasterio, es decir que pueda animar y orientar a sus familiares y amigos.
En cuanto a los Escritos estos son de contenido mixto; registro de gastos de casa, guiones de exámenes de conciencia, textos de animación espiritual intercambiados entre sus hermanas y sus amigas, reflexiones de los retiros de  los años 1914 ­1915, poesías y trabajos escolares. Estos escritos se encuentran en papeles sueltos, en sobres de cartas, espacios de hojas libres. No están publicados en su totalidad, exceptuando algunas poesías y mensaje. La Tabla de examen de conciencia ha estado publicada fragmentariamente en la edición de Ángel de la Santísima. Trinidad.
La mayoría de los manuscritos se encuentran encuadernados y conservados en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas en los Andes, otros manuscritos lo conservan amigos de Teresa. Existe una fotocopia de estos en el Archivo de la Postulación General de la Orden de Carmelitas Descalzos en Roma, ocupan tres volúmenes.
El equilibrio pleno de la vida de Teresa se realiza especialmente en la oración, lugar de encuentro entre Teresa (aspecto humano) y Dios (aspecto sobrenatural), tiempo de constante diálogo y escucha de la voluntad de Dios y lugar de integración de su personalidad, para Teresa es el espacio espiritual privilegiado donde nivela ambas dimensiones.
El testimonio espiritual que Teresa deja se resume en su lema: “Suframos, Oremos y Amemos”,(D. 31) que como dijimos antes comentara el Papa Juan Pablo II: “Testamento de santidad sencilla y accesible centrada en lo esencial del evangelio: Amar, Sufrir, Orar y Servir”.
Es así que el amor la fuerza capaz de integrar toda la persona. Este trabajo, presenta la experiencia de una joven que con sencillez evangélica muestra el camino de la espiritualidad basada en el amor y el candor humano con el dinamismo de integrar toda la persona, dando un sentido y significado concreto a su vida.
Creo que en estas pocas páginas hemos trazado algo del camino espiritual de este “lirio del carmelo” que por sobre todo sirve para redescubrir la capacidad humanas en su aplicación cristiana del apostolado, acogiendo la gracia por medio de una vida sacramental y de oración.
Por último desde una perspectiva espiritual latinoamericana, dos aspectos se resaltan de esta espiritualidad “De los Andes”: la figura de María vista como compañera inseparable, descrita en su crecimiento espiritual como modelo y madre, otro aspecto de su espiritualidad, es su sensibilidad con los pobres, para Teresa es el lugar del encuentro con Cristo, ser pobre como Jesús. Consigue en pocos años compartir con los necesitados todo lo que tiene, solidarizándose con ellos, desde una conciencia evangélica de seguimiento de Jesús.
Teresa de los Andes, es ejemplo de experiencia de crecimiento espiritual en plena sintonía con Dios desde el amor humano que se diviniza dando paso a la plena unión entre creador y criatura, produciéndose la plena integración: “la vocación nuestra tiene por objeto el amor“.
Con estos presupuestos podemos finalmente concluir que el proceso psicológico y espiritual de Teresa de Jesús de los Andes presenta una coexistencia entre las dimensiones humana y sobrenatural, el núcleo integrador de esta integración es la fuerza del amor.
La dimensión humana, especialmente manifestada en la afectividad, las emociones el altruismo y el sufrimiento le dan una actitud de autoconciencia de la realidad
personal y ambiental, ayudando a la integración de su personalidad y desarrollando su capacidad de interrelación.
En la dimensión sobrenatural, expresada en el amor en clave místico-esponsal, éxtasis de amor, como experiencia de la gratuidad de Dios en su vida, inhabitación divina presente en su interior que le empuja al encuentro con los demás.
El equilibrio pleno de los anteriores factores se realiza especialmente en la oración, que es el lugar de encuentro entre Teresa (aspecto humano) y Dios (aspecto sobrenatural), tiempo de constante diálogo y escucha de la voluntad de Dios y lugar de integración de su personalidad, para Teresa es el espacio espiritual privilegiado donde nivela ambas dimensiones.
Esta breve biografía ha querido presentar la experiencia de una joven que con sencillez evangélica muestra el camino de la espiritualidad basada en el amor y el candor, con la fuerza de integrar toda la persona, dando un sentido y significado concreto en la vida.

Notas:
1 Teresa tituló su Diario “Historia de la vida de una de sus hijas”. Explica este título las palabras de Teresa: “Madre querida: Ud. cree que se va a encontrar con una historia interesante. No quiero que se engañe. La historia que Ud. va a leer no es la historia de mi vida, sino la vida íntima de una pobre alma que, sin mérito alguno de parte de ella, Jesucristo la quiso especialmente y la colmó de beneficios y gracias”. D 1. 

2  Relación de Carmen Silva de Mura en: POSITIO (4), p. 356.

3 Carta del 22 de abril de 1919, en POSITIO (3), p. 72.

4 Carta del 15 de mayo de 1919, Ibid., p. 74.

5 “Te diré que faltan 7 días ¿no piensas?. Solo 7 días para estar en ese calabozo. Se me hiela la sangre sólo de pensarlo”. C 5. 
La Madre Eugenia Izquierdo en una carta que escribiera a la Priora de los Andes, escribe: “Para sus Madres fue una verdadera alumna y fervorosa Hija de María; para sus compañeras siempre un modelo; en muchas ocasiones una ayuda para el cumplimiento del deber, un apoyo en su debilidad y un consuelo en sus penitas de Pensionado”.
LÁZARO DLASUNCIÓN, I, o. c., pp. 376 - 430.
7 Avertano refiere que Teresa le mencionó que los movimientos de sus pies en la oración eran para evitar entrar en un estado muy elevado de oración. Carta (del 11 de febrero de 1911), Cfr., POSITIO (6), p. 88. 
G. MISTRAL, Antología, Educa, San José de Costa Rica 1995. p. 355.
9 Proceso de Canonización: 22 de marzo de 1986 aprobación de la Heroicidad de las Virtudes,“Super Dubio” en: AAS., 78 (1986) 798 - 803. 16 de marzo aprobación del milagro en Héctor Carrasco, recuperación de una descarga eléctrica en: AAS., 79 (1987) 1007 - 1008. El 3 de abril de 1987 Beatificación. El 11 de julio de 1992 aprobación del Milagro en Marcela Antúnez R., recuperación de asfixia por in mersión en: AAS., 85 (1993) 201-203. Proclamación de la Santidad en Letra Decretal:“Qui habet Mandata” en: AAS., 78 (1986) 798- 803.
10 Testimonio de Lucía Solar: “El objetivo del Diario era el de comunicar a su maestra su vida espiritual y su vocación”. En: POSITIO (4), p. 5.“La historia de mi alma se resume en dos palabras: «Sufrir y amar». Aquí tiene mi vida entera desde que me di cuenta de todo” D 1. “ Son cosas tan íntimas del alma que a nadie, a ninguna criatura, le es permitido penetrar. Solo Jesús lo puede leer”. D 52. 
11 Su amiga Elena Salas G., al hablar de la caligrafía de Teresa dice: “Tenía fea letra, pero llamó la atención como la mejor”, en: POSITIO (4) p. 210.


Fr. Armando Roberto Sejas E., ocd.

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